Bitácora de proyecto
Un sistema de sellos modulares para señalar etapas, refugios y puntos de interés sobre un mapa dibujado a mano, sin tener que redibujarlo cada vez que cambia el recorrido.
Un mapa dibujado a mano envejece rápido: cada salida nueva pide una capa distinta y el papel de algodón no perdona los tachones. La idea fue armar un kit de sellos que se combinen entre sí, de modo que la ruta se pueda ir construyendo por partes y corregir sin arruinar el dibujo base.
Tres familias de sellos: uno para la línea de ruta, otro para los nodos de pernocte y un tercero para íconos sueltos como agua, mirador o paso. Cada bloque se talló por separado para poder entintarlos con colores distintos según la temporada del viaje.
Antes de estampar, se anota en el margen una grilla aproximada con lápiz. Así el sello cae siempre en el mismo punto aunque el mapa se trabaje en varias sesiones.
Sobre papel de algodón conviene tinta al agua con secado lento. Se aplica poca cantidad y se apoya el sello sin deslizar para evitar que el entintado traspase la hoja.
Los sellos chicos se reservan para la leyenda al pie del mapa. Un color por temporada permite leer de un vistazo qué tramo se caminó en qué época del año.
El sistema funciona mejor de lo esperado cuando se trabaja en tandas cortas: entintar, estampar, dejar secar y recién después escribir. Forzar los tiempos es lo único que arruina el resultado. La convención de colores terminó siendo la parte más útil del kit, porque permite comparar recorridos sin agregar texto.
Ver también el proceso de linograbado y otras bitácoras del estudio.